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日志


ÍNTIMA SOLEDAD

ÍNTIMA SOLEDAD

 Cuando me desperté todavía no había amanecido, en la calle llovía con violencia, una farola arrojaba luz en la habitación proyectando sombras sobre la cama, las gotas golpeaban la ventana y resbalaban traviesas formando diminutos dibujos en el cristal, ése era el único ruido que se percibía.

Al darme la vuelta pude verlo durmiendo a mi lado, su pecho subía y bajaba con un ritmo pausado. Me levanté lentamente siendo consciente de que ese no era mi espacio y busqué mi ropa, me vestí y dejando atrás el calor de aquella habitación me hice a la calle.

Las baldosas del andén estaban empapadas, la lluvia me golpeaba la cara, escurriéndose por mi barbilla y colándose entre la cazadora y la piel, la calle estaba vacía, había pasado por allí otras veces, pero ahora era una calle diferente, era una calle con una historia, con un recuerdo. Pensé en llamar un taxi, pero me gustó esa soledad así que continué caminando. No me crucé con nadie, todo eran sombras.

Sería una sensación dificil de olvidar, oía mis pasos golpeando las baldosas, me observaba en el reflejo de los portales, reconociéndome distinta, sentí el frio en mi cara, en mi aliento y empezaba a recuperar esa paz que la noche anterior no deseaba. El sueño, que aún perduraba en mis pesatañas se despidió de mi y la soledad, por primera vez tierna me refugió entre sus brazos como dándome la bienvenida. No era una enemiga.

Por primera vez era una soledad agradable, plena y supe que era necesario un espacio para mí. Me encontraba bien, no le tenía miedo, mis ojos no se humedecían al sentirme sola como tiempo atrás, me encantaba la nueva compañía. Ya no temblaban mis piernas si me encontraba sola en una calle, perdida ... Sólo bastaba un café cargado, un zumo de naranja y unas tostadas, un paisaje al que admirar, y... yo misma.

¿cómo es posible que tenga tantos caminos dentro y siempre quiera ir por el que es más difícil caminar?

 

CUENTO DE SAN VALENTIN

CUENTO DE SAN VALENTÍN

        Ana permanecía sentada en sofá lila sin mover un solo músculo, balanceando las piernitas en el asiento con las manos colocadas debajo y con todos sus sentidos puestos en el estrecho sendero que daba a la valla azul del caserón. Yo la observaba desde fuera, su mirada era del color de la esperanza, era tan pequeña y parecía tan inofensiva que una no podía menos que enternecerse ante semejante criatura.

        Yo pensaba, pobre niña que sigues mirando por la ventana, su reflejo en tus ojos, tus ojos en su reflejo. Y sigues buscando a ese príncipe que te dijeron que sería azul y que aparecería montado en su caballo blanco, vestido de gala, sonriente y hermoso. ¿Lo has visto? ¿Te ha mirado y te ha sonreído?

        Ana el amor es imprevisible, y todavía sigues pensando que existe ese angelito de cara tierna, ojos claros y alas blancas que cargado con arco y flechas va tejiendo alegrías para dejarlas caer a tus pies. Y crees que solo él puede hacerte soñar con un cuento en el que todos los atardeceres sean naranjas, los paisajes estén llenos de flores y pequeños animalitos. Por eso caminas con una diana en tu cuerpo para facilitarle la tarea a ese angelito aparentemente apacible lleno de maldad.

        Con los ojos tristes salió a jugar, su vestidito blanco se movía al compás de las copas de los árboles, mientras ella, jugaba a que era una princesa, y encontraba un sapo en el fondo de cada charco, lo estrechaba entre sus brazos para besarlo, creyendo que no era un sapo como los demás. Ana estaba casi segura de que aquel sapo lleno de barro que había conseguido rescatar de la charca era un príncipe encantado, pero los príncipes son a veces crueles y no se manifiestan.

       Mis ojos se giraron lentamente, posándose en los suyos, buscando su mirada, en un instante su boquita soltó un suspiro y mirándome con gravedad dijo: "No soy una princesa, además no tengo príncipe y eso es fundamental para una princesa"

        Siéntate niña te diré algo, eres la princesa más hermosa que he visto en mi vida, olvídate de buscar porque solo así encontrarás algún día, no utilices tu cuerpo como una diana, ármate con un buen escudo y abre tu mente, deja tu corazón cerrado, así cuando alguien encuentre la llave para abrirlo, podrás reconocerlo a la primera. Y sobre todo princesa, olvídate de San Valentín, porque ese angelito al que esperas, ese muñequito con cara de inocente y flechas puntiagudas es un impostor, no traerá hasta aquí a tu principie azul, sus guiños son platónicos como su amor, no se puede alcanzar.

         Princesa regresa a tu palacio, y nunca te olvides de regar su jardín, de oler las flores, de mirar las estrellas, abre tu mente y mira esta noche por la ventana, quizá sea hoy el día que encuentres al príncipe que ha de venir a rescatarte.

        Con mi varita de avellano en la mano izquierda, toqué a aquella dulce niña en la cabeza, le di la espalda a su vida, agité con fuerza las alas y crucé el bosque, deseando que Ana no esperara nunca más. Lo que se desea, hay que salir a buscarlo.

 

NUESTRO UNIVERSO PARTICULAR

NUESTRO UNIVERSO PARTICULAR

    Los primeros rayos de luna alumbraban la ciudad, las calles estaban vacías y húmedas, la gente pasaba corriendo de un lugar a otro con prisa, empezaba a llover con fuerza y hacía mucho viento, pero allí dentro estábamos a gusto, era como un pequeño oasis en mitad de un desierto, porque el oasis era pequeño, pero agradable. Se respiraba un ambiente de paz, de lealtad y camaradería fuera de lo común, recuerdo que me sentí una más desde el primer momento en que llegué.

    Desde aquella altura, todo se veía más pequeño, porque nosotras estábamos más altas. Recuerdo que cuando llegúe arriba, una luz cegadora vistió mi cuerpo, un sentimiento de paz me arropó al instante y como si de un hechizo se tratara me sentí transportada a nuestro particular universo. Eramos en total ocho estrellas todas aprendices de fugaz, vestidas de un resplandor radiante, y aquella noche pensábamos viajar a través del universo para acariciar la tierra.

    Ante una luna pálida como aquella, cada una estaba encerrada en su particular misterio, pero todas bajo la misma nube tratábamos de aproximar nuestras almas.

     Poco a poco cada una fue retrocediendo en el tiempo, empezando a caminar hacia atrás para rescatar sus recuerdos y compartirlos conmigo. Y así fuimos vaciando cajones, restaurando pasados... Y mientras la luz que envolvía mi cuerpo se hacía cada vez más brillante y palpable, mis pupilas brillaban también y mis sueños empezaron a despertar para mezclarse con los demás.

    Ocho estrellas en total, capaces de observar el mundo desde arriba, distinguiendo donde está lo que merece la pena, a esa misma hora en que el silencio empieza a apropiarse de la ciudad, la hora en que está a punto de levantarse el que madruga y sigue de charla el que aún no se ha acostado. A esa hora todas brillamos cada una en su misterio, pero juntas por la causa común de la vida, dando pequeños mordiscos de felicidad todas de la misma tarta.

    Y recuerdo que por un instante todas brillamos con mucha fuerza, aunque sabíamos que el día llegaría sin previo aviso, de repente, y que nos encontraría a esa hora en que el olvido empieza a recordarnos. Llegaría el sol a cubrir nuestro resplandor. Pero nosotras, estrellas aprendices de fugaz supimos que era el momento de inciar el camino. Y huérfano quedó aquel particular universo, donde solíamos estar, juntas, entendiendo que todas las experiencias con otras personas son relaciones para siempre.

 CHICAS GRACIAS POR COMPARTIR CON ESTA ESTRELLA APRENDIZ DE FUGAZ, VUESTRO PARTICULAR UNIVERSO.

EL DIA MENOS PENSADO

EL DIA MENOS PENSADO

    Sentada en una de las mesas de aquel café miraba por la ventana. Tenía las piernas entrecruzadas y distraída balanceaba de un lado a otro el pie derecho, recreándose en las personas que cruzaban la calle.

    Todo era nuevo: El edificio de piedra, el parque detras del pavimento, nunca había estado allí antes y tenía la sensación de ser otra persona, una persona cualquiera, desconocida, insignificante.

    Las mesas del café Vitoria eran redondas, sus manteles verdes, el suelo brillante y el camarero se esmeraba en secar una copa con gestos rutinarios mientras en su rostro se dibujaba una expresión de pesadumbre.

    Se tomaba un café muy cargado, con doble de azúcar y con hielo. Mientras con los dedos de la otra mano daba vueltas a una servilleta de forma nerviosa y casi mecánica. El humo se hacía palpable en un ambiente, cargado y estrepitoso. Era desagradable estar en un nuevo lugar y tener que estar allí esperando en aquel local carente de interés, pero no iba a esperar fuera, fuera lloviznaba y hacía demasiado viento. Se giró una vez más hacia la maleta, para comprobar que las cosas seguían allí, era una obesión que siempre había tenido, exceso de responsabilidad.

    Por fin lo vio cruzar la puerta de la cafetería, al menos parecía él, no podría asegurarlo ya que solo lo había visto en fotos. Recordaba que habían sido muy directos la primera vez que hablaron, y que con dos frases, se habían dejado todo más que claro, nunca volvieron a referirse al tema. Estaba espléndido, pálido rozando incluso lo angelical. Su pelo era castaño pero parecía más oscuro porque el agua le había calado, algunas gotas resbalaban por su barbilla, y terminaban en el suelo, sus ojos eran de un verde suave, cálido, como el mar cuando empieza a confundirse con el horizonte. Caminaba sin presunción, con calma sonriendo con la mirada. Venía con unos vaqueros gastados y un jersey negro de listas grises.

    Cuando sus miradas se encontraron, el sonrió calidamente y comenzó a caminar hacia ella, que nerviosa se llevó la mano al pelo y sonrió frunciendo sutilmente en ceño. Cuando estuvo a su lado la besó calidamente en la mejilla estrechando su cintura al tiempo que aspiraba su olor a vainilla, ella se separó para mirarlo fijamente mientras la servilleta seguía dando vueltas en su mano, él le devolvió la mirada y al tiempo que levantaba una ceja se acercó a su oído y susurró: "nunca estuvo tan claro que un hombre perteneciera a una mujer"

Algunos detalles han sido inventados para no herir la sensibilidad de los personajes.

SE ACABÓ LA RABIA

 

SE ACABÓ LA RABIA

Gatos, gatos y más gatos

Entraban en la alcoba de Alberti

Mientras dormía

¡Qué suerte Poeta!

¡Qué alegría!

Gritos, Gritos y más gritos

Entran en la mía

ABC del dia de hoy

ABC...

a

de Amistad

b

de Benedetti

c

de Carpe Diem, de Café (siempre muy cargado)

d

de David

e

de Etapa

f

de Firmamento

g

de Garganta

h

MUDA. De Hada, de herida. Tantas cosas se pueden decir con silencio...

i

de Increiblemente (con pronunciación en Portugués para Marcelo y Luciana)

j

Joaquin Sabina, Jordi, Judith, ...

k

de Kafka (Fran)

l

de Libertad

m

de Mar, de Mónica, de Machuca ...

n

de nada de se me ocurre

ñ

de Ñoña

o Oh melancolía

p

de papá, de princesa.

q

de Quien me ha robado el mes de abril

r

de Recuerdo

s

Santiago de Chile

t

de Te quiero

u

de una canción de amor esta noche

v

de vida

w

de Wilde, Oscar Wilde

x

de Xunta de Galiza

y

YOOOO

z Z

zzzzzzzzzzzz (buenas noches)

LA HUIDA

LA HUIDA

 TOC TOC TOC

Su mirada aparentaba envenenada, profunda, escrutante. Sus ojos muy grandes, de un color rojo intenso, en sus pupilas dos puñales que se clavaban intentando acceder a lo más recóndito de mi cuerpo.

El sonido se hacía cada vez más fuerte, llevaba una hora golpeando la puerta con el puño cerrado, era un ruido estridente y al mismo tiempo encerraba en cada golpe una amenaza.

TOC TOC TOC

Dentro empezaba a hacer calor, las gotas de sudor frío rodaban por mi espalda, la camiseta empezaba a empaparse, la angustia se podía acariciar en la atmósfera de aquella habitación. Pero no abriría las ventanas. No podía ponerle las cosas tan fáciles.

TOC TOC TOC

Me tapé los oidos con las manos, metí mi cabeza bajo la almohada, subí el volumen de la radio. Pero era imposible pasar por alto esos golpes, imposible no escuchar el sonido del timbre agudo clavándose en cada poro de mi piel, en todos y cada uno de mis seis sentidos.

TOC TOC TOC

¡No por favor! ¡No insistas! ¡No sigas llamando que no pienso abrirte! ¿cómo tengo que decirte que no eres bienvenido en esta casa?

¡Tranquila conciencia, mientras el remordimiento esté al otro lado de la puerta no hay problema, estamos a salvo!

MORDISCOS DE REALIDAD

MORDISCOS DE REALIDAD

En verdad es un mal territorio éste de la comodidad para quedarse a vivir. Trina aquel pájaro que me hipnotiza, pero la serenata que interpreta es siempre la misma. El árbol deshojado ya no da sombra como en otros tiempos, en invierno diluvia y en verano hace demasiado calor.No hay magia en el territorio de la comodidad, nada nuevo, las aguas son turbias, las nubes son negras, el sol es un gran ausente en el territorio de la comodidad, en su lugar una lámpara gigante, proyecta luz amarilla encima de la mesa.

Fuera de este territorio, la vida continúa sumergida por su propia espiral, el cielo es cristalino y las aguas claras, pero un imponente cristal indestructible y empañado por el miedo del cambio, no permite ver el exterior desde el territorio de la comodidad, cuando entras, te adjudican una venda que debes ponerte sobre los ojos, al pricipio se puede ver algo, pero con el tiempo se convierte en una venda mugrienta y nauseabunda que oculta cualquier perspectiva de otros territorios.

Esta mañana no tengo ganas de levantarme, en este lado de la cama se está calentito, me quedaré porque necesito un poco de silencio para juzgar lo que siento, suspender mi estancia en el territorio de la desidia, aparcar mi vida por un breve instante y mirar hacia abajo para comprobar que el suelo que piso queda cada vez más lejos, que me estoy elevando, que mi cuerpo se alza sobre la tierra. Esta mañana empezaré poco a poco, necesito paz para comprobar que todo está donde debe estar.

En verdad, es un mal territorio este de la comodidad, y un suspiro largo, profundo, interminable brota de lo profundo de mi pecho para escaparse hacia arriba, hacia arriba, hacia arriba, y dejar que se vacie mi cuerpo.

PRESENTIMIENTOS

PRESENTIMIENTOS

Un dia amanecerá y será por fin primavera, me despertaré con el canto de un pájaro en mi ventana y me levantaré apresurada de la cama porque vas a llegar; saldrá el sol, y yo llevaré el vestido azul.

Vas a llegar con la mirada más risueña que tu semblante haya conocido

Vamos a callejear hasta topar con mi paisaje, lo miraremos y le arrancaremos alguna imagen para el recuerdo, como hará frío, colocarás sobre mis hombros tu guerrera.

Entraremos en algun bar, pediremos dos cervezas, tu me mirarás a los ojos y te pondrás serio.

Por mi cabeza, pasará fugaz la idea de preguntarte en que piensas, pero guardaré silencio y te devolveré la mirada.

Me contarás que esta noche volviste a soñar conmigo, que estábamos tumbados mientras yo te leía recostada en tu pecho y que solo al despertar sentiste que no fuera real.

Vas a buscar el momento preciso para formular esa pregunta que te ronda por la cabeza, y antes de que la manifiestes colocaré un dedo sobre tus labios.

Vas a rodearme con tus brazos, nos besaremos y volveremos a contentarnos, a callejear, a leer, a tomarnos un té en un rincón de la ciudad, vamos a dejar pasar los minutos sin que nada nos importe.

  Voy a despertarme y descubrir que todavía es invierno, que tu no vendrás, y me levantaré consternada de la cama, sabiendo que hará frio y no colocarás tu guerrera sobre mis hombros.

Pasará el dia y nadie podrá quitarme saber que mañana si serán tus labios los que me hablen cuando vuelva a verte.

LO QUE QUEDA DE TI

LA HUELLA QUE DEJASTE

Ninguna espina clavada, que me haga recordar que antes eras un pez de alegre colorido encerrado en mi pecera, en su lugar ésta es la huella que dejaste.

DESIERTO

 

DESIERTO

¡CLARO! TU PRESENCIA

RESULTÓ SER UN ESPEJISMO

UNA PROMESA DE APAGAR LA SED

QUE SE QUEDÓ EN OFRENDA.

UNA PROMESA DE RESCATARME

DEL CALOR QUE ME QUEMABA

QUE FUE SOPLO DE AIRE

AVIVANDO LA LLAMA

MENOS MAL

QUE COMO TODOS LOS ESPEJISMOS

DESAPARECISTE AL INTENTAR TOCARTE

Y ME QUEDÉ CON MI SED

CON MI CALOR

Y VACIÉ SORBO A SORBO

LA BOTELLA DE LA MELANCOLÍA

HASTA SENTIRME EBRIA DE RECUERDOS

ME ABRASÓ EL FUEGO DE LA DUDA

ME COBIJÉ A LA SOMBRA DE TU SOMBRA

¡MENOS MAL!

DESPUES DE TU ESPEJISMO

APARECIÓ EL OASIS.

MI MUNDO

MI MUNDO

 Bienvenido al mundo que yo habito, puedes pasar pero descálzate no quiero que pises la hierba. ¿Quieres tomar algo?, siéntate por favor, tu eliges el roble, el carballo ... puedes sentarte donde quieras. Antes de nada tengo que advertirte que aquí solo mando y0, solo decido yo, y que puedo reinventar mi mundo a mi antojo cuando yo quiera y sin dar explicaciones.

Está bien, déjame pensar... primero podríamos eliminar todo lo angustioso, todo lo triste, formar una utopía. Este mundo nunca se queda pequeño, puede agrandarse todo lo que quieras, nunca busques un límite, aquí no hay ni puertas ni paredes reales, puedes pasar a donde gustes ¡Eso si! ¡Siempre con respeto! de no ser así podrías chocarte con tus propias paredes.

Otra cosa. Es obligatorio hablar de sentimientos, no escondas nada: No bebas sin sed, no comas sin hambre, no rías sin ganas, sobre todo esto último nunca rías sin ganas aunque a veces sea más fácil, aquí esta prohibido ocultar las lágrimas, aunque a veces resbalen humillantes dejando un surco de verguenza a su paso. Es necesario llorar en el mundo que yo habito.

¡Prohibido Gritar! y en esto si voy a ser poco tolerante. Puedes hablar, susurrar, comunicarte con silencios, con miradas, pero nunca, nunca grites. Eso sería la expulsión inmediata del mundo que yo habito. Es mejor callar y mostrar nuestra humanidad.

Puede que pienses que los sueños no tienen valor, pero morirás en este mundo que yo habito, aquí la vida es un sueño. Una vez yo me olvidé de soñar, y tuve que salir del mundo donde habito para viajar y conocer otros mundos, solo te diré una cosa, menos mal que estoy de vuelta.

¡Pero pasa hombre, no te quedes ahí! Descálzate mientras doy de comer a los recuerdos. ¿Sabes? antes los recuerdos y la ilusión compartían espacio, pero he tenido que separarlos no se llevaban bien. En el mundo donde habito todos los que quieran entrar tienen su parcela de ilusión, además si quieres, puedes compartir parcelas con otras personas.

Bueno ¿qué me dices? ¿Quieres quedarte?

Se estaba descalzando, pero inesperadamente me dio la espalda, hay gente que no es capaz de vivir sin sus agendas.

 

 

VIVIR EN UN SUEÑO

VIVIR EN UN SUEÑO

        Allá va siempre soñando

Y aunque aparenta calma

Encierra en su alma tormento.

          ¡Amanece!

Despierta y canta enfrentada

A su alma.

El día muere y avanza

Y el mundo humilla al talento.

         En su canción la verdad

Y un mundo en su cabeza

Algunas veces piensa

que se miente mas de la cuenta

y que se inventa la verdad.

          Dame una máscara

Que estoy lejos del dolor

Donde la soledad

No tiene importancia

         Otra vez la vieja historia

Mi guitarra y la memoria

Cosechan la poesía

Y el silencio.

          No quiero que llegue el día

En que lo pierda todo

Y que las cuerdas que me dan la vida

Canten males y mentiras

Y se mueran poco a poco.

          Y si oyes los rumores

Ahí se encuentra mi guitarra

Esperando mis manos cansadas

Para vivir la canción.

         Allá va siempre soñando

Y aunque aparenta calma

Encierra en su alma tormento.

 

 

 

 

EL HOMBRE NOSTALGIA

EL HOMBRE NOSTALGIA

Me lo encontré un día por sorpresa, hacía calor. Yo tenía prisa por llegar a la parada del bus, recuerdo que no corría ni una ligera brisa, era un calor plomizo de verano, y cuando salías a la calle, la ola de calor te golpeaba por sorpresa. Yo llevaba una camiseta de asas verde con rayas amarillas que dejaba mis hombros al descubierto, me encantaba esa camiseta porque resaltaba mi moreno, sobre la espalda una mochila, en ella libretas, y lo básico para un día en la playa, en los brazos llevaba un montón de libros los dejaría en la biblioteca de camino.

  Yo doblaba la esquina de la calle Infancia cuando tropecé con él. Los libros cayeron al suelo y se esparcieron por la acera, cuando me agache para rescatarlos reparé en los zapatos del hombre nostalgia, eran de un negro brillante con los cordones perfectamente anudados.

¿Esto es tuyo? -me dijo mientras sostenía en su mano derecha "El Principito-

Gracias –contesté- No puedo perderlo llevo en él un planeta –una estúpida sonrisa se dibujó en mi cara-

En ese momento puede comprobar que el hombre nostalgia llevaba perilla, una perilla perfectamente cuidada y al sonreír dejaba al descubierto unos dientes increíblemente blancos. Sus manos parecían suaves, menos mal que no llegué a tocarlo, y sus dedos un poco más largos de lo normal. Claro, en ese momento yo no sabía quien era él. Sus ojos eran azules, transparentes y si te quedabas viendo un poco más podías distinguir en sus pupilas una profundidad poco común, como si allí dentro hubiera otra vida. Su voz me sacó del estado de ensueño en el que estaba sumergida. Era una voz dulce y aterciopelada, te acunaba con sus palabras.

Creo que te conozco –dijo- Eres… ¿Mónica?

¡Sí! –dije aturdida al escuchar mi nombre-

Recuerdo la primera vez que te vi, tenías expresión de felicidad en el rostro, tus ojos brillaban más que tu bikini azul, y pedaleabas en tu bicicleta negra contra el viento.

Sería muy sencillo quedarse con aquel hombre para siempre, sus palabras, su expresión, te hipnotizaba, te llamaba mediante pensamientos, se metía en el hueco más recóndito de tu cerebro y te amarraba privándote de voluntad.

Mis pies seguían clavados al suelo mientras sentía que la ciudad seguía su curso sin mi, tal vez… ¿Más rápido de lo normal?

 Bueno Mónica, espero volver a verte

¡Claro! ¡Hasta pronto!

Yo doblaba la esquina de la calle Infancia, pero… ¿Y mis libros? ¿A dónde iba? No lo recordaba, ya era de noche y la luna llena decoraba la ciudad. Solo crucé cuatro frases con el hombre Nostalgia y ya habían pasado nueve años.

"El tiempo solo transcurre para los que están vivos" – Susurró el viento en mi oído.

 

TENGO ALGO EN MI CABEZA

TENGO ALGO EN MI CABEZA

  Tengo Algo en mi cabeza, Algo que lleva ahí albergado unos días, de vez en cuando me manda señales en forma de dolor agudo en el lado izquierdo, justo encima de la sien. En esos momentos presiono fuerte con un dedo por ver si se desvanece, pero nada, el dolor suele reaparecer y atacarme por sorpresa.

  -        ¡Vale! ¡Dialoguemos! ¿Qué quieres?

              Entonces Algo empieza a dictarme órdenes, mi mano se desplaza trémula hasta tocar la pluma azul que esta encima del escritorio y la agarra con indecisión. Algo sigue gritando imperativo, y la pluma azul se desliza por el papel. Las letras empiezan a formarse, “que nervios” “¿qué querrá?”

  “NO…

-        Sigue por favor, no te pares ahora

  “NO HAY MÁS…

  -        ¿No hay más? ¿mas que? ¿Queeeeeeeeeee?

   “NO HAY MÁS FUTURO…

  -       ¿Cómo? ¿Qué dices? ¡Cállate!

            Pero ahora la mano no paraba, se había lanzado y ya nada podría pararla, así que empezó a deslizarse sobre el papel más resuelta.

  “NO HAY MÁS FUTURO QUE EL INSTANTE”

  -        ¡Mamá! ¿Dónde están las aspirinas?

              Algo desapareció como había llegado, vacía quedó mi cabeza en su lado izquierdo, justo a la altura de la sien.

 

EN UNA NUBE

 
¡Vives en una nube!
decía mi profesora
¡Hay!
¡Ojalá fuera una nube
rosa de algodón!
 
¡Hija vives en una nube!
decía mi madre
¡aterriza!
Claro mi abuela no decía eso
pero es verdad ...
 
 
Vivía en una nube
ayer me caí
aunque no me hice daño
porque la nube
tampoco estaba tan alta

ENTREVISTA A MÓNICA (POR MÓNICA)

Mónica si tuvieras que diseñar tu propio infierno, ¿cómo sería?

            Bueno Mónica me alegra que me hagas esa pregunta. Si tuviera que diseñar mi infierno imagino que sería una jaula muy grande de barrotes invisibles,  no veríamos límites, pero todos sabríamos que más allá de esa jaula no hay nada. Toda la comida sabría igual, y toda la bebida también.  No se podría confiar en nadie, porque todos utilizaríamos la información de los demás para hacerles daño, no habría arte, ni música, ni literatura, ni pintura, nada, solo el vacío de la nada. “Del azul del cielo al negro de la nada”

Además, no existiría la ilusión, ya no habría nada nuevo que hacer, nada nuevo que sentir, los buenos sentimientos no existirían. Y lo peor, no tendríamos ningún recuerdo al que aferrarnos cuando nos asaltaran los malos sentimientos.

 

¿Y tu paraíso?

            Pues el paraíso sería… (Sonríe) un espacio abierto, donde cada día fuera distinto al anterior, no existiría la rutina. El dolor sería necesario, pero siempre en pequeñas dosis soportables. Todos compartiríamos experiencias, recuerdos, ilusiones. Habría también un lago enorme de agua dulce y templada con una fuente de colores muy grande en el medio, de donde saldría una bebida con sabor a caramelo de limón.

            Además en ese paraíso todos podríamos hacer lo que consideráramos en ese momento, sin prejuicios y sin que nadie juzgara.  Las cosas malas se utilizan para aprender y después de eso se olvidarían, las cosas buenas se expresarían por medio de poesías, relatos, música, pintura ...

            Nadie se preocuparía por su cuerpo, todos nos preocuparíamos por nuestro corazón, y podríamos viajar a cualquier sitio solo con pensarlo.

EL TIEMPO

El tiempo se escurre entre los dedos y nos deja: Dos arrugas nuevas, otra peca, un dolor en la espalda y vivencias con otras personas, cosas que quedarán grabadas para siempre en nuestra memoria, a aparte de facturas, lágrimas, risas, nos deja muchas cosas pero se lleva lo más importante, a él.

 

DIEZ MINUTOS MIRANDO LA COLUMNA NARANJA

DIEZ MINUTOS QUERIENDO ESTAR AHÍ

DIEZ MINUTOS DE NO SABER QUE SOLO ME QUEDAN SIETE

DIEZ MINUTOS  YA ESTA DOBLANDO LA ESQUINA

DIEZ MINUTOS BAJO LAS ESCALERAS DE DOS EN DOS

DIEZ MINUTOS DE SU SABOR EN MI BOCA

DIEZ MINUTOS EL MOVIL QUE VUELVE A SONAR

DIEZ MINUTOS VÁMONOS DE AQUI

DIEZ MINUTOS  CON SU CUERPO ENTRE MIS BRAZOS

DIEZ MINUTOS DE NO PODER ESCALAR SUS MONTAÑAS

            Extiendo la mano, despliego los dedos todo lo que puedo para intentar atrapar el siguiente segundo sin desplomarme. Siempre pensé que el tiempo se encargaba de poner las cosas en su sitio, pero… ahora me doy cuenta que lo único que hace es sacrificarlas y destruirlas.

            Así que cierro los ojos, descanso los pies en el suelo, inclino la cabeza hacia atrás y reposo los brazos en mi regazo. Tratando de no moverme, de permanecer exactamente igual que el segundo anterior, para que cada segundo sea una copia de sí mismo y yo no pueda cambiar.

          

DIME

DIME …

 

   Dime que la vida no es algo prestado

Que el dinero no compra la felicidad

Que la ilusión no se esconde

En un lugar

Donde no puede ser encontrada.

 

   Dime que el egoísmo

Es solo una palabra

Que el amor mueve el mundo

Que nadie siente…

SOLEDAD

 

   Dime que las cosas no giran

Y vuelven siempre al mismo lugar

Desde donde ahora canto

Y vuelvo a empezar.

 

Dime, dime que te empuja a llorar

Dime, dime si esto es verdad

Dime donde te escondes libertad.

DEJADME SOÑAR

DEJADME SOÑAR

    Quería gritar,  lo espantoso

era que se había quedado sin voz,

ni siquiera vería el mar

Corría con mudos pasos el silencio.

La tierra empezó de nuevo a respirar,

las estrellas parecían lejanas

la ignoraban, aves tristes,

de su miseria querían escapar.

     Había hielo en su mirada,

un fantasma tendió su mano.

Era el mar, espuma blanca.

Y en el corazón, el miedo

se había alejado

Los mudos hablaban con la mirada,

sordos que escuchaban al corazón,

ciegos tendían sus alas.

Ella orgullo o locura,

cantaba sin voz.