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EL REBAÑO
EL REBAÑOYa no hay indentidad en los cuerpos desnudos; todos son iguales, la igualdad está arrasando con todo. Y todos somos tan diferentes... Lo que pasa es que las garrapatas del poder se han dado cuenta que es más fácil dominar a un pueblo de gentes iguales, convencidas de querer serlo porque han sido inducidas sútil y lentamente a ello. El rebaño es sumamente fácil de conducir, o sino que se lo pregunten a un perro pastor. La gente casi no tiene para comer y se dejan el sueldo en cirujía estética para parecerse a tal o cual modelo... que a su vez un dia se operó para parecerse a los que eran sus ídolos de entonces. De esta manera todo el mundo se parecerá físicamente dentro de cien años. EL PAIS DONDE NO SE CUMPLE NINGÚN DESEO¡BIENVENIDO !AL PAIS DONDE NO SE CUMPLE NINGÚN DESEO: ¿QUÉ DESEAS?- HABLAR CONTIGO -¿VES? EL PROBLEMA ES QUE NO ESCUCHAS BOTELLA AL MARBOTELLA AL MAR Muchos poetas han querido arrojar una botella al mar. Para Teillier son las palabras dichas a la niña que nadie saca a bailar. Para Benedetti un soplo de necesidad. Para García Marquez un discurso de preguntas al azar. Para mí es un reconfortante aliento, esperanza, sentimiento. Las manos que la rescanten serán... saladas, puras, y entenderan al abirla que ya no necesito ayuda que he comenzado a nadar. MI ESCRITO DE HOYPara o Insituto Galego de Consumo Vigo 6 de Marzo 2007 Mónica Vila D.N.I. 36.... C/ ............. 36210 - Vigo PONTEVEDRA Empresa Contra la que reclamo: CITIBANK ESPAÑA S.A. Avda. Europa, 19 P.E. La Moraleja 28108 - Alcobendas MADRID El pasado día 5 de marzo del 2007 a las 18.15 horas, decidí dar de baja mis tarjetas Visa en Citibank, el motivo de mi decisión vino provocado por el envío de una tarjeta que yo no había solicitado. Al ponerme en contacto con ellos, en el teléfono 902 21 14 21, me responde un contestador, diciendo que todos los operadores están ocupados y me mantiene a la espera aproximadamente diez minutos, tiempo después del cual, me contesta una señorita preguntándome mis datos. Cuando por fin consigo explicarle que quiero cancelar mis tarjetas y mis tratos con esa entidad, para lo cual ya habían pasado veinte minutos aproximadamente, me contesta que el departamento de bajas no trabaja y que si no me importa debo volver a llamar pasado un día, todo esto después de veinticinco minutos de gasto telefónico. El día 6 de marzo del 2007 repito la operación a las 9.00 horas, llamo al mismo número y me contesta el mismo contestador diciendo que todos los operadores vuelven están ocupados, después una operadora diciéndome que me pasa con el departamento de bajas, que deje mi nombre y ellos me llaman, a lo cual respondo que no deseo que nadie me llame que lo único que deseo es cancelar mis tarjetas. Cuelgo después de media hora de espera de escuchar que los operadores están ocupados y me atenderán en cuanto puedan. Vuelvo a llamar a las 9.30 horas, y continúo el proceso, esperando esta vez hasta que consigo que a las 9.45 horas aproximadamente alguien del departamento de bajas me atienda. Me piden explicaciones de mi cancelación, consciente de que no tengo por que darlas, pero buscando una explicación, las facilito. Me dicen que me enviaron una segunda tarjeta porque el diseño de la mía había caducado. Comprobando las tarjetas, las dos tienen fecha de caducidad en el año 2008. Me envían una tarjeta sin mi consentimiento, y me ponen problemas para cancelarla, alegando que me enviaron una carta avisándome de la caducidad del diseño de la tarjeta anterior, y al no obtener respuesta por mi parte, dan por sentado que mi respuesta es afirmativa y me la envían de todos modos. A las 9.46 de la mañana consigo que Elizabet Permañer, me diga que mis tarjetas están canceladas, cuando solicito un documento por escrito de esta información, me contestan que no me lo pueden mandar que es una tarjeta de gestión telefónica (mi primera noticia). Que la prueba es la llamada telefónica que está grabada sin mi consentimiento ya que nunca se me facilitó información de que me estuvieran grabando, y que si quiero que tome nota de los siguientes datos para cualquier posible reclamación: Referencia día 6 Marzo 07 Nombre: Elizabet Permañer Hora 9.46 Reclamo se me pague el gasto de la llamada de en total una hora y cuarto de duración, que ignoro a donde es ya que es un 902, además del tiempo gastado que entiendo nadie me puede devolver. No pido ninguna cantidad, ya que no es el motivo de esta reclamación, lo dejo a su juicio. Entendiendo, que existe una grave violación de nuestros derechos. En espera de su respuesta les saluda atentamente, Mónica Vila
P.D.: Para cualquier duda pueden ponerse en contacto conmigo en el Telf.: 655 ... Adjunto impresos de las dos tarjetas recibidas, y fotocopias de las mismas con idénticas fechas de caducidad MÁS BARRAS Y MÁS ESTRELLASMÁS BARRAS Y MÁS ESTRELLAS Personas cada vez más sintéticas que se quejan constantemente de su vida de obligaciones y nervios rotos, de su escasez de dinero, de su vida vulgar sin remedio, de su tóxica alimentación, de su vida sexual artificiosa... Buscando sofisticación en las rebajas... Soportando una vida que no quieren y que tampoco se atreven a cambiar por una nueva, porque son... neoyorquinos... Protestan, se manifiestan contra los actos bélicos emprendidos por su mentecato presidente, pero a la vez odian al mundo árabe, los acojona sobremanera... Proclaman el desarme mundial llevando pistolas en la guantera de sus coches japoneses... ¡Qué pendejos son los gringos...! Se oponen al aborto; defienden la pena de muerte y la homosexualidad,; abominan la prostitución infantil; se muestran rotundamente en contra de los malos tratos..., en contra de la colanción humana..., defendiendo los derechos humanos con la agresividad y violencia que hagan falta; se agrupan en organizaciones no gubernamentales para salvar a los osos panda o para protestar por los desastres exológicos causados por los petroleros... Los norteamericanos son bobos y contradictorios... No saben nada de nada... Por eso son tan peligrosos... son nuevos en este mundo cabrón... Llevan muy pocos años en él como para saber... Tal es su cobardía, una cobardía contagiada al resto de occidente como un a enfermedad creada en un laboratorio, que les asusta una lluvia invernal purificadora y salen corriendo para evitarla... Tras revindicar tanta civilización y envalentonados por ser un poderoso conjunto sobrealimentado de su propia mierda, se asustan de las gotas de las nubes que habíran de lavar su miseria anímica cotidiana, prefiriendo seguir con la suciedad corriente de su sangre, contestataria pero vacía, falta de talento y de casta... Asumen con orgullo su existencia de seres humanos superiores criados con plástico, con petróleo robado a los países que ellos convirtireron en pobres... Corren como liebres temiendo que esta bonita lluvia sea un arma química... ESTE ESPACIO NO SE HACE RESPONSABLE DE OPINIONES AJENAS, JURO SOBRE LA BANDERA AMERICANA, QUE NO SE QUIEN ESCRIBIÓ ESTO EN MI ESPACIO. DE CUALQUIER FORMA NO HAY QUE ALARMARSE, COMPARTO Y RESPETO TODAS LAS FORMAS DE VIDA, ESTO SOLO ES UNA OPINIÓN MÁS.
EL LABERINTO
LABERINTO
Tiene una extraña forma espiral. Una forma sublime, llamativa, misteriosa... De su interior surgen prominentes paredes rojas, con un brillo metálico que las distorsiona según la luz. No lo pienso, aunque tal vez debiera meditarlo, pero no, me adentro de un paso, sedienta de nuevos caminos, de nuevas sensaciones y fronteras. Camino irresponsable, delirante, mirando siempre al frente como si alguien me siguiera los pasos de cerca, me parece sentir alguien a mi espalda, pero naturalmente estoy sola. La primera puerta es negra, altísima, tanto que no consigo distinguir el final, suspendido sobre ella un llamativo cartel dorado. ABISMO. Una vez más no lo pienso, la decisión es fácil, lo tengo muy claro no pienso cruzar esa puerta, doy media vuelta y nada más hacerlo tropiezo con una pared negra que me cierra el paso formando un sonido hueco y fuerte. Juraría que esa pared antes no estaba. Así que solo puedo ir hacia delante... La rodilla empieza a protestar con un dolor agudo a cada paso. Abro la puerta. A oírla chirriar me invade una enorme sensación de vacío, camino sin remedio a tientas entre la penumbra, distinguiendo con dificultad la trayectoria, tanteando el suelo con la punta del pie, antes de pisar. El vértigo me atrapa, y aún así consigo dar mi primer paso al frente, a pesar de que el suelo parece firme, yo tengo la sensación de desvanecerme, de perder el equilibrio constantemente. Percibo un aire caliente en la cara, apretó los labios y doy otro paso al frente, un paso más. Un sol hiriente en los ojos, un sol infame y cruel invade mi cara. Acostumbrada ya a la oscuridad la luz me ciega. (Nota mental: no puedo ver en la oscuridad, pero tampoco en la luz extrema) El fulgor de aquella habitación dejó entrever mis miedos anteriores, los fantasmas de la oscuridad, que ahora que lo pienso, el abismo que dejé atrás se parece a mis miedos infantiles que me obligaban a dormir con la luz encendida. Sin poder evitarlo vuelvo a mirar y allí sigue aquella oscuridad, invitándome una vez más a cruzarla, pero en lugar de eso continúo el camino, huyendo de algo que no se lo que es, hacia un lugar que no se donde queda. (Nota mental: no hay viento favorable para el que no sabe donde va) En este nuevo recinto suena una música tenue, no me cuesta continuar avanzando, cuando creo llegar al final, descubro cinco espejos, cada uno con una manecilla y su correspondiente letrero, bajo cada letrero una carta. Sin duda es el momento de tomar una decisión. Cinco letreros: FRAGILIDAD, HOSTILIDAD, COMPLEJIDAD, TRANQUILIDAD y ETERNIDAD. ( Tercera nota mental: ten cuidado con lo que deseas)La mano se extiende y agarro la carta correspondiente al letrero Eternidad. Cuando lo leo mi cara se transforma en un poema, un escalofrío recorre mi espalda. "De donde nadie a Vuelto jamás" decía, decido dejar la carta en su sitio. Tengo que pensar con sumo cuidado el siguiente paso, puede ser el definitivo, ahora solo deseo salir de este lugar. Pero... Tranquilidad no era lo que quería, fragilidad ¿Para qué?. Por descarte descuelgo el cartel de Complejidad de encima del espejo que quedaba a mi izquierda, tal vez la complejidad me llevara hacia la salida, en su carta correspondiente encuentro un mapa de mil colores complicado de descifrar, casi imposible incluso para el más experimentado simbolista. Me lo guardo y tiro con fuerza de la manilla. Nada más entrar me asalta el primer pensamiento, "Reconstruiré a la mujer que soy", contengo la respiración y cuento los latidos de mi corazón, llega otro, "¿Se puede añorar lo que no conoces?", tenso mis músculos y alargo las manos al frente para dar otro paso, "El que más sufre es el que odia". Esa habitación me está volviendo loca, escucho todo el rato mis propios pensamientos, necesito evadirme, doy un paso más, otro, otro más y no puedo dejar de oírme así cojo impulso y salto con todas mis fuerzas. Cuando me atrevo a abrir los ojos y miro a mi alrededor, el suelo no se ha movido y mis manos continúan en alto. Pero al menos ya no escucho mis pensamientos. Levanto la vista agradeciendo el silencio y descubro una trampilla en el techo. Una trampilla imposible de alcanzar. (Cuarta nota mental: Lo difícil se hace, lo imposible se intenta) Una voz, aterciopelada y sensiblemente infantil, brota de la trampilla: "Lo de describir quién soy voy a pasarlo por alto, ya que, como dijo Oscar Wilde, sólo los muy superficiales pueden describirse a sí mismos. Demasiado complejo para definirme, y me gusta que sea así." Sin pensarlo contesté: "¿Oscar Wilde? el mismo que dijo: Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda, creer es muy monótono, en cambio la duda es apasionante" Aún no había acabado de decir la frase, y noté como empezaba a elevarme: -¿Tienes nombre? -Simón Simón y yo continuamos con nuestras conversaciones hasta que tuve la trampilla al alcance de mi mano, al tirar de ella, quedé colgando con el suelo a mis pies. Simón continuaba hablándome: -Subiste por encima de ellos, estás cada vez más alta y ellos te ven cada vez más pequeña. Por increíble que esto pueda parecer, continué elevándome con sus palabras, y fui a parar a una enorme habitación roja. Cuando llegué Simón no estaba, cansada de caminar ya por aquel laberinto sin salida me descalcé, pude notar el contacto de la moqueta caliente bajo mis pies, y miré a mi alrededor. Las paredes eran rojas y en ellas se dibujaban pequeños reflejos plateados. La moqueta, el techo, todo era de un doloroso color carmesí, era asfixiante parecía como si el fuego caminara pegado a ti. El ambiente olía a cerrado y a humedad, el aire era tibio, enfermizo como si una nube de polen se ciñese a la atmósfera amortajando mis sentidos como una droga , invadida por la sensación de calma, me senté en el extraordinario sofá de cuero, con las piernas recogidas sobre mi pecho, todo me daba vueltas la realidad se esfumaba. Arropada por esa falsa calma, quedé dormida, no se cuanto tiempo pasé así, pero al despertar una figura sin rostro estaba de pie ante mí, su voz me resultaba familiar pero no podía ver su cara. -¿Quieres Venir?, yo te llevo -Su voz parecía proceder de una caverna muy profunda, era una voz aturdida, cada vocal que pronunciaba se ahogaba con la siguiente- -¿Y quien eres tu? -Mi voz en cambio, parecía pastosa, ajena a mí, desconocida como bajo el efecto de una potente droga-
- Ya te lo he dicho, poco superficial para definirme, pero creo que puedo ayudar a los demás, creo conocer el camino. Aunque ... al verte, recostada en mi sofá, sintiendo tu sueño, sentí que tal vez esté más perdido que tu.
Con su forma de hablar, parecía pedir que lo sacara de allí, pero yo buscaba mi salida, y empezaba a perder la esperanza, ¿Cómo podía ayudar yo a alguien si todavía no había encontrado mi propio camino? (Quinta Nota mental, ¿O era la Sexta?, ¡Mierda perdí la cuenta!: Que alguien te pida ayuda no es razón suficiente te para dársela)
Las palabras se formaron en mi boca, mis labios empezaron a articular palabras enlazadas construyendo frases ajenas a mí:
-¿Quieres acompañarme? (Nota mental: "mis notas mentales no sirven para nada") - Es tu viaje, ¿Acaso debo hacerlo?
La fiebre empezaba a apoderarse de mi en aquella habitación, llevaba allí mucho tiempo, y sabía que si no me iba ahora no lo haría jamás, sentía mis piernas mórbidas, mi aliento nocivo, mi mente enfermiza, tenía que salir de allí cuanto antes. Me volví hacia Simón y utilizando mi último aliento logré balbucear:
-¡Vamos el tiempo se acaba! -¿Y que diremos si nos pillan? -Ahora no, no hay tiempo -Espera, un momento -Eso es precisamente lo que no tengo. ¡Sígueme, salgamos de esta ponzoñosa habitación! -¡Pero a mi me gusta!
¿Hacia donde escapar cuando no sabes de que huyes? ¿Hacia que dirección cuando no sabes a donde vas? La respuesta llegó enseguida en forma nota mental, "hacia cualquier lado"
Empecé a correr, la mente nublada, el aire cálido dibujaba perlas en mi frente, mis mejillas empezaban a tornarse del color que aquella habitación, mis manos, todo se volvía carmesí. Detrás escuchaba pasos, era Simón. Corrimos con rabia, con furia, hasta sentir los latidos de nuestro corazón en la sienes, reíamos al mismo tiempo que escapábamos como si el mayor de los engendros nos persiguiera.
Resbalé y empecé a descender por un enorme tobogán empinado y completamente cerrado que me privaba de luz, extrañas curvas se dibujaban en aquel viaje como tejiendo destinos, pero los miedos iban quedando atrás, me sentía ligera, caía al vacío sin pensar, sentí que era el fin que me estrellaría en el fondo sin remedio. Cuando mi cuerpo se sumergió, experimenté como poco a poco recuperaba la cordura, el color, y la trayectoria, y en esto estaba pensando cuando algo se zambulló a mi espalda salpicándome.
Cuando su cabeza salió a la superficie pude ver por fin su cara, pero en ese momento tampoco pude examinar sus rasgos, tenía que continuar hacia delante, nadamos en silencio hasta llegar a una orilla y quedamos tumbados largo tiempo respirando con dificultad. Nuestros pechos se movían arriba y abajo con violencia entonces reparé en su pelo mojado, era oscuro y lacio y se pegaba a su mejilla. Sus ojos eran profundos parecían sonreírme bajo sus pobladas cejas, sin duda, lo más inquietante, su boca. Ninguno articuló palabra, los dos permanecimos callados escuchado las respiraciones entrecortadas.
Cuando recuperé la calma, me levanté. Simón ya no estaba y lo primero que puede ver fue una gran cantidad de árboles despeinados mientras soplaba un ligero viento. ¿Donde estaba? ¿Había encontrado la salida por fin?. Un aroma a salitre impregnaba la playa, decidí seguir la colección de pasos perdidos en la arena y encontré un delirante Simón hablando en voz alta:
-"
-Simón se movía de un lado a otro, en un extraño trance y no paraba de hablar-
-"te acariciaba el viento de poniente, te acariciaba un marinero en tierra, pero ésta vez no era yo" "De alguna manera tendré que olvidarte, tendré que olvidarte de alguna manera"
No se me ocurrió otra cosa para tranquilizarlo que abrazarlo con fuerza, pero él escapó a mi contacto y me miró largamente como reconociéndome.
-¿De donde has salido? ¿porque me has sacado de mi habitación? ¿A donde vamos?
-A la habitación verde (una vez más las palabras surgieron de mi boca sin que yo pudiera enviarlo)
-¿Habitación verde? -Dijo recuperando su tono de voz-
-Necesito salir de este laberinto y se que esa es la única salida, la habitación de la esperanza.
-¡Esto es una locura! ¡Ahora tendré que salir a buscarme alguien que me arranque de cuajo la pena!
-¿Qué?
No entendía ni una palabra de lo que decía aquel hombre, empecé a preguntarme como habíamos llegado hasta aquí. Dos gaviotas cruzaron errantes el cielo, la marea estaba subiendo y empezó a oscurecer.
Ya estaba muy cansada, marcas violáceas se formaban debajo de mis ojos, mi piel estaba quemada y débil, mi pelo era una madeja de lana amarilla deshilachada, y cuando buscaba dentro de mí, no encontraba nada. Nunca debí dar ese primer paso que me trajo hasta aquí, ahora nunca podré regresar. Y fue entonces cuando ya me creía vencida que la esperanza empezó a darme instrucciones.
Desperté en una nube, un dolor intenso se había alojado en la parte alta de mi cabeza, me incorporé y vi a Simón con una sonrisa de oreja a oreja observándome. Señalaba hacia el mar sin parar de sonreír. Me levanté y me acerqué siguiendo el camino que me marcaba su dedo y decidí que no me podía estar pasando esto, estaba al borde de la locura, esto no era real. Había un enorme agujero en el mar, no estábamos en una playa, era un decorado, estábamos en un maldito decorado. (Nota mental: la realidad es muy frágil)
Sin pensarlo, como la primera vez, agarré a Simón de la mano, no me importaba ya casi nada, quería salir de ese sucio juego. Atravesamos el mar en silencio, al salir, vimos una extraña forma espiral. Una forma sublime, llamativa, misteriosa... De su interior surgían prominentes paredes rojas, con un brillo metálico que las distorsionaba según la luz. Estábamos donde habíamos empezado. Simón dame la mano y no la sueltes, al llegar a la habitación de los cinco espejos, saldremos por la puerta de tranquilidad.
Simón miró sin comprender, pero se dejó llevar... |
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