Mónica's profileSOLO MIENTRAS TANTOPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
FUENTE DE CONCUPISCENCIAFUENTE DE CONCUPISCENCIA Es una fuente de agua cristalina que nunca se estancate invita a beber de su jugo sutil Se encuentra en los lugares más inesperados esperándote te invita a beber Disfrazada de vulgaridad se encuentra en la sombra lejos de lo superficial te invita a beber. El agua que mana de su caño lleva consigo: un paisaje una mirada - intensa - un leve roce el aire limpio en la cara una sonrisa cómplice un olor, un sabor algo inquietante y desconocido suspiros, batir de olas Y te invita a beber Es un barco perdido en el mar Soledad buscada Compañia sondeada Entendimiento sin palabras La fuente de concupiscencia es una de esas cosas nuevas que descubro y forman ya parte de mi. QUIEREME ENTERA
LA RABIALA RABIA Aquella tarde, la encontré sentada en el suelo, su cara me resultaba familiar, pero en aquel momento no me di cuenta. Estaba abrazando un cojín con las piernas cruzadas y tenía la mirada perdida en algún punto del apartamento. Lo primero que noté al llegar fue que los golpes rebotaban en las paredes de la habitación, solo los compases musicales llenaban aquel vacío alojado permanentemente en su cabeza. Parecía inmóvil, sin vida y yo tenía una sensación extraña, como si desde fuera, pudiera percibir, sus emociones. Sin embargo lo primero que sentí en su cabeza fue una enorme ausencia de sentimientos, de sueños, de recuerdos. Un paréntesis de emociones, no quedaba nada. Las ventanas de la habitación temblaban bajo los impactos de cada nota, me refugié en un ricón y me senté a observarla. Se giró levemente, y al descubrirme agazapada me arrinconó contra la pared sólo con una mirada, allí me quedé presa de sus pupilas sin apenas poder pestañear. Las emociones empezaron a temblarme y deseaba con todas mis fuerzas que apartara de mí su mirada y me diera un respiro, pero eso no sucedió, por el contrario mantenía su mirada en la mía mientras las notas musicales retumbaban en mi pecho. La palabra miedo se dibujó en su mente, pude verla como si se tratara de una imensa pantalla, yo sentía lo mismo. ¿Cómo era posible? Incluso antes de que sucediera, sabía que una pregunta se estaba formando en sus labios, una pregunta que no me iba a gustar responder. Pero aún así no pude salir de allí, mi autocontrol estaba demasiado resentido como para poder escapar de su mirada. Y mientras los últimos acordes retumbaban en las paredes, también note como un hormigueo crecía en mi interior, haciendo temblar mis manos, haciendo mover mis piernas y entrecerrando mis ojos. Una fuerza estaba muriendo en alguna parte de mi interior, y de repente, cuando me creía despojada de cualquier voluntad, empecé a cantar a gritos en voz alta, mientras no podía parar de mirarla a los ojos, canté con todas mis fuerzas, cerrando los ojos para poder sentir dentro de mí, como lo hacía algún tiempo atrás y todavía estaba guardado en mi memoria. Cuando abrí los ojos, alcancé a verle la espalda y fue cuando empezó a alejarse que pude reconerla, la rabia se hacía más pequeña a cada paso que daba, se estaba esfumando, muy despacio, de puntillas sin hacer ruido, sin avisar tal como había llegado. Pero no pude dejar de recordar que su cara me resultaba familiar. LOS ARAÑAZOS DEL TIEMPO
LOS ARAÑAZOS DEL TIEMPO Te dejo un verso tejido de madrugada en este espacio que robé a la memoria tratando de dar la espalda a los años olvidando vernanos, coleccionando hojas de árboles caídos este otoño Resistiendo a los destellos solares que pisan sobre mis labios sin tocarlos apenas tanteando en mi oscuridad interior, buscando, arrebatando el aire de mis pulmones. Y así los dias pasan inadvetidos recordandonos que el futuro nunca llega. POEMA DE YANINA MAGRINI(Yanina Magrini) Hace más de diez años mi abuela moría en una noche como ésta (y hasta la tres de la tarde nadie dijo boludeces). Borde limpio o jornada en que fracasa todo intento de rebeldía. (Mi abuela no iba a morirse nunca, y yo iba a aprender a tejer) Arroz con leche, me quiero casar...................... Igual. Ningún desarreglo abandonaría el desequilibrio de padecerme, de ridiculizar este frío de muertes incompletas. ............................. ............................. Ahora, después de nada, pregúntame si me importa. LA PRINCESA OLVIDADALA PRINCESA OLVIDADA
Érase una vez, en un reino no muy lejano que vivía una princesa. La princesa no era como las demás, ni vivía en un castillo común, ni era delicada y primorosa. Tampoco era la princesa más bella. Pero era esbelta con unos ojos hermosos y una piel era suave como el terciopelo, sus labios eran finos y su cabello era largo, pero lo más conmovedor era su mirada, sin duda tenía una mirada solar que te abría de inmediato las puertas del cielo. Lo que más llamaba la atención de su atuendo, era una llave plateada y negra que llevaba colgada al cuello con un cordón muy fino y brillante. Cuando la princesa estaba pensativa, o triste, o simplente se distraía, llevaba la mano al colgante y lo acaricaba con sumo cuidado. Como todas las princesas, vivía bajo la protección de una burbuja, en un hermoso castillo de piedra. Su habitación quedaba en una torre apartada del resto de aposentos. Era una torre altísima, desde lo alto podía divisarse todo el reino. No le faltaba de nada: tenía dentro un cuarto que utilizaba como vestidor rodeado de espejos, vestidos de seda de todos los colores y estampados colgaban de las perchas, pares de zapatos ocupaban las cajas almacenadas en un cofre dorado, llamaba la atención un enorme tocador al fondo de la habitación, lleno de perfumes, peines plateados y adornos para el pelo además de un sofá lila de terciopelo situado en mitad de la estancia, decorado con enormes almohadas amarillas. Las ventanas de la torre estaban siempre abiertas, arrojando luz al interior de la habitación. Pero a pesar de todo esto la princesa no era feliz, y deambulaba por los jardines con su llave colgada al cuello como alma en pena, cada vez más triste y más desfigurada. Presa de una enorme tristeza. Nadie conocía la causa de su melancolía. Hasta que un día el Rei anunció que el descubridor de la tristeza de la princesa recibiría una enorme recompensa, y sería reconocido en todo el reino y colmado de atenciones hasta el final de sus dias. Animados más por la recompensa que por el desafío, llegaron caballeros de cientos de reinos vecinos que al no poder hallar la causa de su tristeza se marchaban abatidos a sus palacios, mientras la princesa se hacía cada vez más hermosa al mismo tiempo que sus ojos verdes se volvían más tristes. Tenía todo lo que podía desear, pero estaba cada vez más sola. Un día, mientras descansaba en el enorme sofá de su aposento, fue consciente de que habían pasado diez años, ese mismo dia escuchó en primer lugar un ruído de ramas secas, quejándose bajo una pisada, agudizó el oído y pudo percibir una voz que era casi un susurro. _ ¡Princesa! Al asomarse, no vio a nadie, y pensó que su mente le estaba gastando una broma cruél. ¿porque iba a venir alguien, si hacia mucho tiempo que ya nadie la visitaba? El caso es que la voz volvió a sonar con idéntico tono. _ ¡Princesa! Decidió contestar:
_ ¿Eres un príncipe? _ No. - contestó la voz- _ ¿Un caballero? _ No. - volvió a contestar la voz- Era una voz dulce y aterciopelada, tenía un matiz de profundidad. Una sensación de curiosidad crecía en el cuerpo de la princesa. _Soy un cazador _ ¿un cazador? ¿y que esperas cazar aquí? debes de ser o un mentiroso o un cazador despistado porque aquí no hay nada que cazar. _ Te equivocas princesa, soy el mejor cazador del mundo, tengo el arma más peligrosa y el pulso más firme de todos los que has visto. Puedo cazar cuaquier cosa. Durante los siguientes días, la voz y la princesa dialogaban a diario. El cazador, le contaba como había crecido en una ciudad rodeada de mar, como le hubiera gustado ser marino pero no pudo, de como le gustaba escribir poesía y al no encontrar las palabras adecuadas, se convirtió en el mejor cazador de palabras del mundo, aunque también cazaba algunos secretos y en ocasiones sentimientos. Los dos acabaron hablando de lo tristes que se sentían, la princesa en su torre y él en su pasado.
_ ¿Qué vienes a cazar? preguntó la princesa haciendo un ademán para que el cazador pasara. _ ¿curiosidad princesa? A la mañana siguiente la princesa se despertó y salió a la ventana, hacía un día espléndido, era de esos dias que uno se despierta y piensa: "hoy es el dia", por primera vez en mucho tiempo decidió entrar en su ropero y mirarse directamente en el espejo, la imagen le devolvió una sonrisa, una tímida sonrisa asomaba a sus labios como si llevara tanto tiempo guardada que le costara salir al exterior. Se dio un baño largo, se impregnó de su olvidado olor a vainilla y se cubrió con su mejor vestido. Sólo cuando hubo terminado de acicalarse, recordó al cazador y puso toda su atención en escucharlo. _ ¡Cazador! ¡ Es increíble! ¡Estoy renovada! ¡cazador! _ Ninguna voz sonó al otro lado. Recordando un antiguo gesto, la princesa trató de tocar la llave que llevaba colgada al cuello, pero ya no estaba allí. La voz sonó en un susurro por última vez: _ Intenté escribirte antes de irme, pero las palabras me decían que no estaban a la altura, por eso me he disfrazado de cazador de palabras, y como también se cazar sentimietos me llevé tu melancolía. Adios Princesa.
ÍNTIMA SOLEDADÍNTIMA SOLEDAD Cuando me desperté todavía no había amanecido, en la calle llovía con violencia, una farola arrojaba luz en la habitación proyectando sombras sobre la cama, las gotas golpeaban la ventana y resbalaban traviesas formando diminutos dibujos en el cristal, ése era el único ruido que se percibía. Al darme la vuelta pude verlo durmiendo a mi lado, su pecho subía y bajaba con un ritmo pausado. Me levanté lentamente siendo consciente de que ese no era mi espacio y busqué mi ropa, me vestí y dejando atrás el calor de aquella habitación me hice a la calle. Las baldosas del andén estaban empapadas, la lluvia me golpeaba la cara, escurriéndose por mi barbilla y colándose entre la cazadora y la piel, la calle estaba vacía, había pasado por allí otras veces, pero ahora era una calle diferente, era una calle con una historia, con un recuerdo. Pensé en llamar un taxi, pero me gustó esa soledad así que continué caminando. No me crucé con nadie, todo eran sombras. Sería una sensación dificil de olvidar, oía mis pasos golpeando las baldosas, me observaba en el reflejo de los portales, reconociéndome distinta, sentí el frio en mi cara, en mi aliento y empezaba a recuperar esa paz que la noche anterior no deseaba. El sueño, que aún perduraba en mis pesatañas se despidió de mi y la soledad, por primera vez tierna me refugió entre sus brazos como dándome la bienvenida. No era una enemiga. Por primera vez era una soledad agradable, plena y supe que era necesario un espacio para mí. Me encontraba bien, no le tenía miedo, mis ojos no se humedecían al sentirme sola como tiempo atrás, me encantaba la nueva compañía. Ya no temblaban mis piernas si me encontraba sola en una calle, perdida ... Sólo bastaba un café cargado, un zumo de naranja y unas tostadas, un paisaje al que admirar, y... yo misma. ¿cómo es posible que tenga tantos caminos dentro y siempre quiera ir por el que es más difícil caminar?
CUENTO DE SAN VALENTIN
CUENTO DE SAN VALENTÍN
Ana permanecía sentada en sofá lila sin mover un solo músculo, balanceando las piernitas en el asiento con las manos colocadas debajo y con todos sus sentidos puestos en el estrecho sendero que daba a la valla azul del caserón. Yo la observaba desde fuera, su mirada era del color de la esperanza, era tan pequeña y parecía tan inofensiva que una no podía menos que enternecerse ante semejante criatura.
Yo pensaba, pobre niña que sigues mirando por la ventana, su reflejo en tus ojos, tus ojos en su reflejo. Y sigues buscando a ese príncipe que te dijeron que sería azul y que aparecería montado en su caballo blanco, vestido de gala, sonriente y hermoso. ¿Lo has visto? ¿Te ha mirado y te ha sonreído?
Ana el amor es imprevisible, y todavía sigues pensando que existe ese angelito de cara tierna, ojos claros y alas blancas que cargado con arco y flechas va tejiendo alegrías para dejarlas caer a tus pies. Y crees que solo él puede hacerte soñar con un cuento en el que todos los atardeceres sean naranjas, los paisajes estén llenos de flores y pequeños animalitos. Por eso caminas con una diana en tu cuerpo para facilitarle la tarea a ese angelito aparentemente apacible lleno de maldad.
Con los ojos tristes salió a jugar, su vestidito blanco se movía al compás de las copas de los árboles, mientras ella, jugaba a que era una princesa, y encontraba un sapo en el fondo de cada charco, lo estrechaba entre sus brazos para besarlo, creyendo que no era un sapo como los demás. Ana estaba casi segura de que aquel sapo lleno de barro que había conseguido rescatar de la charca era un príncipe encantado, pero los príncipes son a veces crueles y no se manifiestan.
Mis ojos se giraron lentamente, posándose en los suyos, buscando su mirada, en un instante su boquita soltó un suspiro y mirándome con gravedad dijo: "No soy una princesa, además no tengo príncipe y eso es fundamental para una princesa"
Siéntate niña te diré algo, eres la princesa más hermosa que he visto en mi vida, olvídate de buscar porque solo así encontrarás algún día, no utilices tu cuerpo como una diana, ármate con un buen escudo y abre tu mente, deja tu corazón cerrado, así cuando alguien encuentre la llave para abrirlo, podrás reconocerlo a la primera. Y sobre todo princesa, olvídate de San Valentín, porque ese angelito al que esperas, ese muñequito con cara de inocente y flechas puntiagudas es un impostor, no traerá hasta aquí a tu principie azul, sus guiños son platónicos como su amor, no se puede alcanzar.
Princesa regresa a tu palacio, y nunca te olvides de regar su jardín, de oler las flores, de mirar las estrellas, abre tu mente y mira esta noche por la ventana, quizá sea hoy el día que encuentres al príncipe que ha de venir a rescatarte.
Con mi varita de avellano en la mano izquierda, toqué a aquella dulce niña en la cabeza, le di la espalda a su vida, agité con fuerza las alas y crucé el bosque, deseando que Ana no esperara nunca más. Lo que se desea, hay que salir a buscarlo.
NUESTRO UNIVERSO PARTICULARNUESTRO UNIVERSO PARTICULAR Los primeros rayos de luna alumbraban la ciudad, las calles estaban vacías y húmedas, la gente pasaba corriendo de un lugar a otro con prisa, empezaba a llover con fuerza y hacía mucho viento, pero allí dentro estábamos a gusto, era como un pequeño oasis en mitad de un desierto, porque el oasis era pequeño, pero agradable. Se respiraba un ambiente de paz, de lealtad y camaradería fuera de lo común, recuerdo que me sentí una más desde el primer momento en que llegué. Desde aquella altura, todo se veía más pequeño, porque nosotras estábamos más altas. Recuerdo que cuando llegúe arriba, una luz cegadora vistió mi cuerpo, un sentimiento de paz me arropó al instante y como si de un hechizo se tratara me sentí transportada a nuestro particular universo. Eramos en total ocho estrellas todas aprendices de fugaz, vestidas de un resplandor radiante, y aquella noche pensábamos viajar a través del universo para acariciar la tierra. Ante una luna pálida como aquella, cada una estaba encerrada en su particular misterio, pero todas bajo la misma nube tratábamos de aproximar nuestras almas. Poco a poco cada una fue retrocediendo en el tiempo, empezando a caminar hacia atrás para rescatar sus recuerdos y compartirlos conmigo. Y así fuimos vaciando cajones, restaurando pasados... Y mientras la luz que envolvía mi cuerpo se hacía cada vez más brillante y palpable, mis pupilas brillaban también y mis sueños empezaron a despertar para mezclarse con los demás. Ocho estrellas en total, capaces de observar el mundo desde arriba, distinguiendo donde está lo que merece la pena, a esa misma hora en que el silencio empieza a apropiarse de la ciudad, la hora en que está a punto de levantarse el que madruga y sigue de charla el que aún no se ha acostado. A esa hora todas brillamos cada una en su misterio, pero juntas por la causa común de la vida, dando pequeños mordiscos de felicidad todas de la misma tarta. Y recuerdo que por un instante todas brillamos con mucha fuerza, aunque sabíamos que el día llegaría sin previo aviso, de repente, y que nos encontraría a esa hora en que el olvido empieza a recordarnos. Llegaría el sol a cubrir nuestro resplandor. Pero nosotras, estrellas aprendices de fugaz supimos que era el momento de inciar el camino. Y huérfano quedó aquel particular universo, donde solíamos estar, juntas, entendiendo que todas las experiencias con otras personas son relaciones para siempre. CHICAS GRACIAS POR COMPARTIR CON ESTA ESTRELLA APRENDIZ DE FUGAZ, VUESTRO PARTICULAR UNIVERSO. EL DIA MENOS PENSADOEL DIA MENOS PENSADO
Sentada en una de las mesas de aquel café miraba por la ventana. Tenía las piernas entrecruzadas y distraída balanceaba de un lado a otro el pie derecho, recreándose en las personas que cruzaban la calle. Todo era nuevo: El edificio de piedra, el parque detras del pavimento, nunca había estado allí antes y tenía la sensación de ser otra persona, una persona cualquiera, desconocida, insignificante. Las mesas del café Vitoria eran redondas, sus manteles verdes, el suelo brillante y el camarero se esmeraba en secar una copa con gestos rutinarios mientras en su rostro se dibujaba una expresión de pesadumbre. Se tomaba un café muy cargado, con doble de azúcar y con hielo. Mientras con los dedos de la otra mano daba vueltas a una servilleta de forma nerviosa y casi mecánica. El humo se hacía palpable en un ambiente, cargado y estrepitoso. Era desagradable estar en un nuevo lugar y tener que estar allí esperando en aquel local carente de interés, pero no iba a esperar fuera, fuera lloviznaba y hacía demasiado viento. Se giró una vez más hacia la maleta, para comprobar que las cosas seguían allí, era una obesión que siempre había tenido, exceso de responsabilidad. Por fin lo vio cruzar la puerta de la cafetería, al menos parecía él, no podría asegurarlo ya que solo lo había visto en fotos. Recordaba que habían sido muy directos la primera vez que hablaron, y que con dos frases, se habían dejado todo más que claro, nunca volvieron a referirse al tema. Estaba espléndido, pálido rozando incluso lo angelical. Su pelo era castaño pero parecía más oscuro porque el agua le había calado, algunas gotas resbalaban por su barbilla, y terminaban en el suelo, sus ojos eran de un verde suave, cálido, como el mar cuando empieza a confundirse con el horizonte. Caminaba sin presunción, con calma sonriendo con la mirada. Venía con unos vaqueros gastados y un jersey negro de listas grises. Cuando sus miradas se encontraron, el sonrió calidamente y comenzó a caminar hacia ella, que nerviosa se llevó la mano al pelo y sonrió frunciendo sutilmente en ceño. Cuando estuvo a su lado la besó calidamente en la mejilla estrechando su cintura al tiempo que aspiraba su olor a vainilla, ella se separó para mirarlo fijamente mientras la servilleta seguía dando vueltas en su mano, él le devolvió la mirada y al tiempo que levantaba una ceja se acercó a su oído y susurró: "nunca estuvo tan claro que un hombre perteneciera a una mujer" Algunos detalles han sido inventados para no herir la sensibilidad de los personajes. SE ACABÓ LA RABIA
SE ACABÓ LA RABIA Gatos, gatos y más gatos Entraban en la alcoba de Alberti Mientras dormía ¡Qué suerte Poeta! ¡Qué alegría!
Gritos, Gritos y más gritos Entran en la mía ABC del dia de hoyABC... a de Amistadb de Benedettic de Carpe Diem, de Café (siempre muy cargado)d de Davide de Etapaf de Firmamentog de Gargantah MUDA. De Hada, de herida. Tantas cosas se pueden decir con silencio...i de Increiblemente (con pronunciación en Portugués para Marcelo y Luciana)j Joaquin Sabina, Jordi, Judith, ...k de Kafka (Fran)l de Libertadm de Mar, de Mónica, de Machuca ...n de nada de se me ocurreñ de Ñoñao Oh melancolíap de papá, de princesa.q de Quien me ha robado el mes de abrilr de Recuerdos Santiago de Chilet de Te quierou de una canción de amor esta nochev de vidaw de Wilde, Oscar Wildex de Xunta de Galizay YOOOOz Z zzzzzzzzzzzz (buenas noches)LA HUIDALA HUIDA
T Su mirada aparentaba envenenada, profunda, escrutante. Sus ojos muy grandes, de un color rojo intenso, en sus pupilas dos puñales que se clavaban intentando acceder a lo más recóndito de mi cuerpo.
El sonido se hacía cada vez más fuerte, llevaba una hora golpeando la puerta con el puño cerrado, era un ruido estridente y al mismo tiempo encerraba en cada golpe una amenaza. Dentro empezaba a hacer calor, las gotas de sudor frío rodaban por mi espalda, la camiseta empezaba a empaparse, la angustia se podía acariciar en la atmósfera de aquella habitación. Pero no abriría las ventanas. No podía ponerle las cosas tan fáciles. TOC TOC TOCMe tapé los oidos con las manos, metí mi cabeza bajo la almohada, subí el volumen de la radio. Pero era imposible pasar por alto esos golpes, imposible no escuchar el sonido del timbre agudo clavándose en cada poro de mi piel, en todos y cada uno de mis seis sentidos. TOC TOC TOC¡No por favor! ¡No insistas! ¡No sigas llamando que no pienso abrirte! ¿cómo tengo que decirte que no eres bienvenido en esta casa? ¡Tranquila conciencia, mientras el remordimiento esté al otro lado de la puerta no hay problema, estamos a salvo! MORDISCOS DE REALIDADMORDISCOS DE REALIDAD En verdad es un mal territorio éste de la comodidad para quedarse a vivir. Trina aquel pájaro que me hipnotiza, pero la serenata que interpreta es siempre la misma. El árbol deshojado ya no da sombra como en otros tiempos, en invierno diluvia y en verano hace demasiado calor.No hay magia en el territorio de la comodidad, nada nuevo, las aguas son turbias, las nubes son negras, el sol es un gran ausente en el territorio de la comodidad, en su lugar una lámpara gigante, proyecta luz amarilla encima de la mesa. Fuera de este territorio, la vida continúa sumergida por su propia espiral, el cielo es cristalino y las aguas claras, pero un imponente cristal indestructible y empañado por el miedo del cambio, no permite ver el exterior desde el territorio de la comodidad, cuando entras, te adjudican una venda que debes ponerte sobre los ojos, al pricipio se puede ver algo, pero con el tiempo se convierte en una venda mugrienta y nauseabunda que oculta cualquier perspectiva de otros territorios. Esta mañana no tengo ganas de levantarme, en este lado de la cama se está calentito, me quedaré porque necesito un poco de silencio para juzgar lo que siento, suspender mi estancia en el territorio de la desidia, aparcar mi vida por un breve instante y mirar hacia abajo para comprobar que el suelo que piso queda cada vez más lejos, que me estoy elevando, que mi cuerpo se alza sobre la tierra. Esta mañana empezaré poco a poco, necesito paz para comprobar que todo está donde debe estar. PRESENTIMIENTOSPRESENTIMIENTOS Un dia amanecerá y será por fin primavera, me despertaré con el canto de un pájaro en mi ventana y me levantaré apresurada de la cama porque vas a llegar; saldrá el sol, y yo llevaré el vestido azul. Vas a llegar con la mirada más risueña que tu semblante haya conocido Vamos a callejear hasta topar con mi paisaje, lo miraremos y le arrancaremos alguna imagen para el recuerdo, como hará frío, colocarás sobre mis hombros tu guerrera. Entraremos en algun bar, pediremos dos cervezas, tu me mirarás a los ojos y te pondrás serio. Por mi cabeza, pasará fugaz la idea de preguntarte en que piensas, pero guardaré silencio y te devolveré la mirada. Me contarás que esta noche volviste a soñar conmigo, que estábamos tumbados mientras yo te leía recostada en tu pecho y que solo al despertar sentiste que no fuera real. Vas a buscar el momento preciso para formular esa pregunta que te ronda por la cabeza, y antes de que la manifiestes colocaré un dedo sobre tus labios. Vas a rodearme con tus brazos, nos besaremos y volveremos a contentarnos, a callejear, a leer, a tomarnos un té en un rincón de la ciudad, vamos a dejar pasar los minutos sin que nada nos importe. Voy a despertarme y descubrir que todavía es invierno, que tu no vendrás, y me levantaré consternada de la cama, sabiendo que hará frio y no colocarás tu guerrera sobre mis hombros. Pasará el dia y nadie podrá quitarme saber que mañana si serán tus labios los que me hablen cuando vuelva a verte. LO QUE QUEDA DE TILA HUELLA QUE DEJASTE Ninguna espina clavada, que me haga recordar que antes eras un pez de alegre colorido encerrado en mi pecera, en su lugar ésta es la huella que dejaste. DESIERTO
DESIERTO ¡CLARO! TU PRESENCIA RESULTÓ SER UN ESPEJISMO UNA PROMESA DE APAGAR LA SED QUE SE QUEDÓ EN OFRENDA.
UNA PROMESA DE RESCATARME DEL CALOR QUE ME QUEMABA QUE FUE SOPLO DE AIRE AVIVANDO LA LLAMA
MENOS MAL QUE COMO TODOS LOS ESPEJISMOS DESAPARECISTE AL INTENTAR TOCARTE
Y ME QUEDÉ CON MI SED CON MI CALOR Y VACIÉ SORBO A SORBO LA BOTELLA DE LA MELANCOLÍA HASTA SENTIRME EBRIA DE RECUERDOS
ME ABRASÓ EL FUEGO DE LA DUDA ME COBIJÉ A LA SOMBRA DE TU SOMBRA ¡MENOS MAL! DESPUES DE TU ESPEJISMO APARECIÓ EL OASIS.MI MUNDOMI MUNDOBienvenido al mundo que yo habito, puedes pasar pero descálzate no quiero que pises la hierba. ¿Quieres tomar algo?, siéntate por favor, tu eliges el roble, el carballo ... puedes sentarte donde quieras. Antes de nada tengo que advertirte que aquí solo mando y0, solo decido yo, y que puedo reinventar mi mundo a mi antojo cuando yo quiera y sin dar explicaciones. Está bien, déjame pensar... primero podríamos eliminar todo lo angustioso, todo lo triste, formar una utopía. Este mundo nunca se queda pequeño, puede agrandarse todo lo que quieras, nunca busques un límite, aquí no hay ni puertas ni paredes reales, puedes pasar a donde gustes ¡Eso si! ¡Siempre con respeto! de no ser así podrías chocarte con tus propias paredes. Otra cosa. Es obligatorio hablar de sentimientos, no escondas nada: No bebas sin sed, no comas sin hambre, no rías sin ganas, sobre todo esto último nunca rías sin ganas aunque a veces sea más fácil, aquí esta prohibido ocultar las lágrimas, aunque a veces resbalen humillantes dejando un surco de verguenza a su paso. Es necesario llorar en el mundo que yo habito.
¡Prohibido Gritar! y en esto si voy a ser poco tolerante. Puedes hablar, susurrar, comunicarte con silencios, con miradas, pero nunca, nunca grites. Eso sería la expulsión inmediata del mundo que yo habito. Es mejor callar y mostrar nuestra humanidad.
Puede que pienses que los sueños no tienen valor, pero morirás en este mundo que yo habito, aquí la vida es un sueño. Una vez yo me olvidé de soñar, y tuve que salir del mundo donde habito para viajar y conocer otros mundos, solo te diré una cosa, menos mal que estoy de vuelta.
¡Pero pasa hombre, no te quedes ahí! Descálzate mientras doy de comer a los recuerdos. ¿Sabes? antes los recuerdos y la ilusión compartían espacio, pero he tenido que separarlos no se llevaban bien. En el mundo donde habito todos los que quieran entrar tienen su parcela de ilusión, además si quieres, puedes compartir parcelas con otras personas.
Bueno ¿qué me dices? ¿Quieres quedarte?
Se estaba descalzando, pero inesperadamente me dio la espalda, hay gente que no es capaz de vivir sin sus agendas.
VIVIR EN UN SUEÑOVIVIR EN UN SUEÑO Allá va siempre soñando Y aunque aparenta calma Encierra en su alma tormento. ¡Amanece! Despierta y canta enfrentada A su alma. El día muere y avanza Y el mundo humilla al talento. En su canción la verdad Y un mundo en su cabeza Algunas veces piensa que se miente mas de la cuenta y que se inventa la verdad. Dame una máscara Que estoy lejos del dolor Donde la soledad No tiene importancia Otra vez la vieja historia Mi guitarra y la memoria Cosechan la poesía Y el silencio. No quiero que llegue el día En que lo pierda todo Y que las cuerdas que me dan la vida Canten males y mentiras Y se mueran poco a poco. Y si oyes los rumores Ahí se encuentra mi guitarra Esperando mis manos cansadas Para vivir la canción. Allá va siempre soñando Y aunque aparenta calma Encierra en su alma tormento.
EL HOMBRE NOSTALGIAEL HOMBRE NOSTALGIA
Me lo encontré un día por sorpresa, hacía calor. Yo tenía prisa por llegar a la parada del bus, recuerdo que no corría ni una ligera brisa, era un calor plomizo de verano, y cuando salías a la calle, la ola de calor te golpeaba por sorpresa. Yo llevaba una camiseta de asas verde con rayas amarillas que dejaba mis hombros al descubierto, me encantaba esa camiseta porque resaltaba mi moreno, sobre la espalda una mochila, en ella libretas, y lo básico para un día en la playa, en los brazos llevaba un montón de libros los dejaría en la biblioteca de camino.
¿Esto es tuyo? -me dijo mientras sostenía en su mano derecha "El Principito-
Gracias –contesté- No puedo perderlo llevo en él un planeta –una estúpida sonrisa se dibujó en mi cara-
En ese momento puede comprobar que el hombre nostalgia llevaba perilla, una perilla perfectamente cuidada y al sonreír dejaba al descubierto unos dientes increíblemente blancos. Sus manos parecían suaves, menos mal que no llegué a tocarlo, y sus dedos un poco más largos de lo normal. Claro, en ese momento yo no sabía quien era él. Sus ojos eran azules, transparentes y si te quedabas viendo un poco más podías distinguir en sus pupilas una profundidad poco común, como si allí dentro hubiera otra vida. Su voz me sacó del estado de ensueño en el que estaba sumergida. Era una voz dulce y aterciopelada, te acunaba con sus palabras. Creo que te conozco –dijo- Eres… ¿Mónica? ¡Sí! –dije aturdida al escuchar mi nombre- Recuerdo la primera vez que te vi, tenías expresión de felicidad en el rostro, tus ojos brillaban más que tu bikini azul, y pedaleabas en tu bicicleta negra contra el viento. Sería muy sencillo quedarse con aquel hombre para siempre, sus palabras, su expresión, te hipnotizaba, te llamaba mediante pensamientos, se metía en el hueco más recóndito de tu cerebro y te amarraba privándote de voluntad.
Mis pies seguían clavados al suelo mientras sentía que la ciudad seguía su curso sin mi, tal vez… ¿Más rápido de lo normal?
Bueno Mónica, espero volver a verte ¡Claro! ¡Hasta pronto!
Yo doblaba la esquina de la calle Infancia, pero… ¿Y mis libros? ¿A dónde iba? No lo recordaba, ya era de noche y la luna llena decoraba la ciudad. Solo crucé cuatro frases con el hombre Nostalgia y ya habían pasado nueve años.
"El tiempo solo transcurre para los que están vivos" – Susurró el viento en mi oído.
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